jueves, 7 de julio de 2011

LA EDUCACION NO ESO CONOCIMIENTOS

La educación no es solo acumulación de conocimientos.


Carlos Caballero Argáez

(El siguiente es un fragmento adaptado del discurso pronunciado en la ceremonia de graduación de los bachilleres del Colegio Los Nogales. Bogotá, 24 de junio del 2011.)
La educación no es solo acumulación de conocimientos. El objetivo de la educación es permitir que los seres humanos nos desarrollemos como individuos y tengamos la capacidad de pensar por nosotros mismos. Debe ayudar a que nos apropiemos de nuestro destino, que no está determinado por nada ni por nadie.
La educación es un proceso permanente que nos debe preparar para tomar las mejores decisiones en cada momento de la vida. Tomar buenas decisiones implica saber analizar y discriminar información para recorrer un camino de crecimiento personal, un camino interesante, que genere satisfacción espiritual. Por algo se dice que el propósito de la educación debe ser "aprender a aprender".
Hace unos días terminé de leer un extraordinario libro de la filósofa estadounidense Marta Nussbaum, quien sostiene que la educación no debería despreciar el 'ideal socrático'; que las personas deben aprender a pensar y a argumentar por sí mismas. De ahí que, si algún consejo pudiera darles sería que refuercen en la universidad la capacidad de pensar por sí mismos, para argumentar, para analizar críticamente lo que sucede a su alrededor. Para eso es crucial que aborden las humanidades, lean las grandes obras de la literatura universal, aprendan música de las más diversas tradiciones clásicas y aprecien las artes plásticas. Y a los que crean que su vida está en la literatura o en el arte, que no tengan miedo de estudiar para ser escritores o artistas.
Por estar convencido de esa necesidad continua de aprender, decidí, después de tener una carrera profesional tanto en el sector público como en el privado, volver a la academia, matricularme en una maestría en Historia, que estaré concluyendo en los próximos días, y asumir el reto de organizar la Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes, que está completando cinco años de existencia.
En el trabajo de grado de la maestría quise investigar quiénes manejaron la economía colombiana en la mayor parte del siglo XX. Encontré que este manejo se concentró en unas pocas personas, provenientes de la zona central del país -de Antioquia, Caldas y Bogotá-, y sostengo que ese factor actuó en desmedro de otras regiones, economías y culturas del país. Por eso me parece muy importante que los jóvenes de los colegios de Bogotá vean a Colombia como un todo incluyente; un país con oportunidades para todos y no solo para unos pocos.
La educación debe incluir la formación ética. Vemos con estupor cómo han venido destapándose en Colombia una serie de escándalos de corrupción; en obras públicas, en salud, en otorgamiento de licencias mineras, en manejo de bienes confiscados a los narcotraficantes. El afán de enriquecimiento rápido parece haber desbordado todos los límites de la razón y de la ética en el comportamiento personal.
Urge una reflexión profunda sobre la formación ética de los profesionales en Colombia. En los hogares, en los colegios y en las universidades. Hay que revisar los conceptos éticos y las prácticas de vida. La disculpa de que yo lo hago porque 'lo hacen los demás' no es válida. Los padres, los educadores y ustedes tienen una enorme responsabilidad, que comienza a ejercerse con el ejemplo. Es nuestro reto.
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Corran el "riesgo de aprender". Estudien apasionadamente aquello que crean que les gusta. No tengan miedo de cambiar si encuentran que eso no los llena. Solo se es feliz si se hace lo que a uno le gusta. Es preferible pagar por hacer que hacer para que le paguen.